El inventario forestal y de suelos de Chiapas

Amado Ríos Valdez

Chiapas es un estado de vocación forestal. Así se dice y se repite en reuniones y eventos, entre planificadores, analistas y académicos; sin embargo para conocer la verdadera dimensión de la cantidad, ubicación, estado de conservación y producción, se requiere de un diagnóstico detallado que brinde y actualice esa información. Solo con información de base, cierta y actualizada se puede conocer lo que tenemos y cómo podemos conservarlo y aprovecharlo sustentablemente.


Para ello se realiza el Inventario Nacional Forestal y de Suelos y recientemente se realizan también Inventarios Estatales Forestal y de Suelos.

En esta entrega de nuestra Columna Ecología Humana presentamos los principales datos y conclusiones del Inventario Estatal Forestal y de Suelos de Chiapas, 2013, mismo que puedes consultar gratuitamente en su edición completa y con todos sus anexos en el siguiente link:
http://187.218.230.30/filesconafor/?gp=userfiles/IEFyS/IEFYS_Chiapas_2013


Un inventario forestal tiene como principal función proveer información sobre la cantidad, ubicación y la calidad de los recursos forestales, constituye una herramienta básica para la toma de decisiones como el manejo, aprovechamiento, conservación y restauración forestal.

El Primer Inventario Nacional Forestal (1961-1985), se desarrolló con apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) y sentó las bases técnicas y administrativas de un proyecto de esta naturaleza, estaba orientado a las áreas maderables del norte del país y se desarrolló principalmente utilizando fotografías aéreas de las zonas arboladas de mayor valor comercial, en donde se concentró el levantamiento de información en campo, a través de un muestreo intensivo; en las áreas arboladas de menor valor y las no forestales, se determinaron resultados mediante reconocimientos aéreos e imágenes satelitales.


La Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable (LGDFS) es la norma que le otorga al INFyS su carácter de instrumento de política nacional en materia forestal (Título Tercero, Capítulo II, Artículo 35, inciso III). Así mismo, su Reglamento hace referencia a lo dispuesto para las entidades federativas (Título Segundo, Capítulo II, Artículo 10). En el Artículo 44 de esta ley, se menciona la regulación de los procedimientos y metodología por parte de la SEMARNAT y la integración del Inventario como tal por parte de la Conafor.


Para generar información actualizada para el Inventario Forestal y de Suelos de Chiapas se incorporó información cartográfica a escala 1:50,000 de la cobertura de suelo. Esta información se derivó de la clasificación supervisada de imágenes de satélite de la constelación Rapid Eye tomadas en los años 2011 y 2012.

La información cartográfica ofrece un detalle de resolución espacial de cuatro hectáreas como unidad mínima cartografiable y un detalle temático de los recursos forestales que permite la planificación y manejo sustentable en cada estado.
El territorio de Chiapas está conformado por 7,361,186.28 ha, de las cuales 4,199,189.39 ha se consideran como áreas forestales, representando 57.05 % de la superficie estatal; la superficie restante, 3,161,996.89 ha, corresponde a áreas no forestales que incluyen áreas agrícolas, pastizales, asentamientos humanos, cuerpos de agua y áreas desprovistas de vegetación.

La superficie cubierta por los tipos de formación se obtuvo mediante la utilización de la cartografía generada para el nivel estatal y en base al Marco Geoestadístico Municipal 2010 como referencia. El ecosistema con mayor cobertura en el estado corresponde al de selvas, cubriendo 30 % del territorio estatal; le siguen los bosques y otras áreas forestales con 26 y 1 %, respectivamente; mientras que las áreas no forestales ocupan 43 % de la entidad.
De acuerdo a la información generada, Ocosingo es el municipio con mayor cobertura forestal, ya que comprende 18.16 % de la superficie forestal en Chiapas; le siguen en importancia los municipios de Las Margaritas, Cintalapa y Villa Corzo con 5.04, 4.28 y 3.81 %, respectivamente.
Se estima que alrededor de 57 % del territorio de Chiapas tiene una cobertura forestal, destacando la formación de selvas altas y medianas como la de mayor distribución, cubriendo 41.70 % de la superficie forestal estatal; le siguen el bosque mesófilo, coníferas y latifoliadas y las selvas bajas con 18.08, 16.97 y 9.46 %, respectivamente; con una menor cobertura se presentan las formaciones de coníferas con 6.77 %, las latifoliadas con 3.76 %, el manglar con 1.26 %, otras áreas forestales con 1.15 % y otras asociaciones con 0.85 %. Alrededor de 18.07 % de la superficie estatal corresponde a zonas de producción forestal; sin embargo, las comunidades vegetales presentan diferentes grados de perturbación, encontrándose en una fase sucesional secundaria cerca de 66 % de la superficie forestal.

No obstante la amplia superficie que cubren las selvas y los bosques, la aportación del sector forestal a la economía del estado es muy bajo; sin embargo, para el año 2012 el valor de la producción forestal representó 1.55 % del valor de la producción forestal total del país, ocupando el octavo lugar en producción forestal maderable de pino, y el cuarto y quinto lugar en cuanto a la producción maderable de preciosas y comunes tropicales, respectivamente.


Las especies arbóreas predominantes en los bosques de coníferas corresponden principalmente a los géneros Quercus, Pinus, Heliocarpus, Guazuma, Acacia, Inga y Thouinidium. Mientras que en los bosques mixtos de coníferas y latifoliadas los géneros predominantes son Quercus, Pinus, Byrsonima, Cupressus, Acacia, Rhus, Inga, Heliocarpus y Bursera. En los bosques de encino (latifoliadas) por su mayor frecuencia destacan los géneros Quercus, Acacia, Rhus, Guazuma, Cordia, Juniperus, Bursera, Alvaradoa y Lysiloma.

Los géneros con mayor presencia en el arbolado del bosque mesófilo son Quercus, Inga, Pinus, Sarurauia, Vernonia, Liquidambar, Ostrya, Heliocarpus, Nectandra y Clethra.

En el arbolado de las selvas altas y medianas predominan especies secundarias, y los géneros más frecuentes son Heliocarpus, Cecropia Inga, Cordia, Bursera, Brosimum, Spondias, Trema, Acacia y Guazuma; mientras que en las selvas bajas los géneros predominantes son Bursera, Quercus, Heliocarpus, Cochlospermum, Luehea, Cordia, Psidium y Leucaena. Por su parte, en el manglar predominan las especies típicas de dicha formación, en orden decreciente se presentan Rhizophora mangle, Avicennia germinans, Pachira aquatica y Laguncularia racemosa.


Conforme a los resultados del IEFyS del estado, siendo la formación forestal de mayor distribución, las existencias volumétricas de madera en rollo de las selvas altas y medianas son muy importantes, estimándose en alrededor de 173,029,069.72 m3 RTA, aunque las dimensiones del arbolado restringen su aprovechamiento comercial, además, como resultado de los aprovechamientos maderables selectivos realizados en el pasado, el arbolado de especies maderables con alto valor comercial no es el más frecuente. Sin embargo, estas comunidades selváticas tienen un enorme potencial productivo y una importancia ecológica invaluable, tanto por la diversidad florística y faunística que se desarrolla en ellas, como por los servicios ambientales que aportan a la sociedad.

En general, el arbolado muestreado no presenta daños visibles; sin embargo, los bosques de coníferas presentan daños en 45 % del arbolado en pie, siendo otros agentes patógenos la principal condición de daño. En el resto de las formaciones vegetales, los daños ocasionados por pastoreo, incendios y por viento (huracanes) son las principales condiciones de daño identificadas.

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