Amado Ríos Valdez                                                        

Una de las mayores amenazas para la biodiversidad es la introducción, intencional o accidental, de especies exóticas (no nativas) que desarrollan un comportamiento invasivo, desplazando a especies nativas y causando graves daños a los ecosistemas. Para combatir este grave fenómeno contra la riqueza y capital natural del país, el Gobierno de la República, a través de la Comisión Nacional para el conocimiento y uso de la Biodiversidad (CONABIO) diseño y publicó la “Estrategia nacional sobre especies invasoras en México: prevención, control y erradicación.”
Los desequilibrios ecológicos ocasionados por las especies invasoras entre las poblaciones silvestres incluyen cambios en la estructura y composición de las comunidades así como en su funcionamiento, pérdida de poblaciones silvestres, degradación de la integridad ecológica de ecosistemas terrestres y acuáticos, tanto marinos como epicontinentales, reducción de la diversidad genética y transmisión de enfermedades que afectan la salud humana y la flora y fauna silvestres, entre otros, que implican graves impactos negativos en lo ecológico, en lo económico e incluso problemas a la salud humana.
Estas invasiones ocurren aprovechando medios naturales como los causados por viento (huracanes o tormentas), corrientes marinas o cambios en las barreras naturales que mantienen a las especies confinadas a ciertas áreas, o introducirse por diferentes vías directamente relacionados con las actividades humanas. El incremento del comercio, las actividades turísticas y el incremento en la frecuencia de los medios de transporte, entre otros, han sido fundamentales en multiplicar las oportunidades para que las especies foráneas se dispersen y establezcan.
Al ser introducidos a un nuevo medio, ciertos organismos desarrollan un comportamiento diferente al que tenían en su ecosistema de origen, ya que carecen de las medidas de control de su área de distribución natural. Estas medidas incluyen depredadores, condiciones específicas del ambiente y competencia por los recursos, entre otras, que son las que mantienen a las poblaciones dentro de ciertos niveles de equilibrio en los ecosistemas donde han evolucionado de manera natural por largos periodos de tiempo. Estos comportamientos nuevos incluyen crecimiento descontrolado de las poblaciones y conductas agresivas no mostradas en su medio natural y pueden utilizarse al momento de determinar la invasividad de una especie.
Los impactos socioeconómicos de las invasiones biológicas son enormes, tanto en términos ecológicos como económicos. El costo ecológico lo constituye la pérdida irrecuperable de poblaciones y especies y la degradación de los ecosistemas. Entre los costos socioeconómicos se encuentran el impacto directo a la agricultura, silvicultura, pesca y turismo (que ha reportado pérdidas de millones de dólares), los problemas de salud pública y la pérdida de los usos culturales tradicionales de los recursos naturales.
En el plano internacional México y la mayoría de los países han ratificado el Convenio sobre Diversidad Biológica (CBD) deben dar cumplimiento al artículo 8 que establece que cada parte impedirá que se introduzcan, controlará o erradicará las especies exóticas que amenacen a ecosistemas, hábitats o especies. Esto es fundamental para cumplir el acuerdo posterior de reducción significativa de la tasa actual de pérdida de biodiversidad para el año 2010, a nivel global, nacional y regional como una contribución al alivio de la pobreza y para beneficio de todos los seres vivos de la tierra, dado que se ha reconocido a las especies exóticas como la segunda causa de pérdida de biodiversidad convirtiéndose en una amenaza para la seguridad alimenticia de naciones en vías de desarrollo.
A escala continental México, a través del Plan Estratégico Norteamericano de Cooperación en la Conservación de la Biodiversidad de la Comisión para la Cooperación Ambiental para América del América del Norte (CCA) establece el desarrollo de esfuerzos conjuntos para combatir especies invasoras exóticas a nivel bi o trilateral en América del Norte. Otro esfuerzo a nivel continental es la red Interamericana de Información sobre biodiversidad (IABIN), con el apartado I3N dedicado a las especies invasoras.
Sin embargo, a nivel nacional es fundamental establecer medidas de control y vigilancia eficientes, evaluar los riesgos a la biodiversidad y establecer una mejor integración y cooperación entre sectores e instituciones, consolidando la planificación estratégica, una mayor participación y compromiso de las partes interesadas y un mejor uso de los recursos, instrumentos y procedimientos generales de gestión ambiental existentes.
La creación del Sistema de Información Sobre Especies Invasoras en México (SIEI) responde a la necesidad de reunir y acrecentar la información existente, a través de una visión integral del problema, con la colaboración de especialistas en el tema.
Además de las labores que efectúa el Gobierno en los niveles Federal, Estatal y Municipal, los ciudadanos del país y tienen, sin duda, la mayor de las posibilidades para frenar la introducción y propagación de las especies exóticas e invasoras. Para ello la CONABIO ha diseñado una lista de acciones sencillas y al alcance de los ciudadanos para ayudar en esta importante tarea de conservación del capital natural y la biodiversidad en todo el territorio nacional:
1. Antes de adquirir una mascota investiga de dónde es originaria, cuánto tiempo vive, cuál será su tamaño adulto, qué comportamiento tiene, qué cuidados necesita y su procedencia legal. Piensa si tienes el espacio, disponibilidad y dinero para mantenerla en buenas condiciones durante toda su vida ya que puede crecer a un tamaño mucho mayor de cuando la compras. Si tienes dudas, no la adquieras.
2. No “liberes” o abandones a ningún animal, es maltrato animal. Además, se podrían establecer poblaciones ferales que causan problemas severos al ambiente y a las demás especies. Las poblaciones ferales de gatos y perros que se establecen en vida silvestre tienen impactos negativos para el ambiente, para otras especies y para el ser humano.
3. No vacíes el contenido de peceras en ríos, lagunas y canales; los organismos y microorganismos que contienen pueden causar daños sanitarios y cambios ecológicos irreversibles. Tampoco tires a los habitantes de tu pecera al drenaje ya que algunos de ellos pueden sobrevivir y llegar a ecosistemas acuáticos y causar daños.
4. Mantén limpio tu equipo de campo (zapatos, botas, bolsas, material de acampar, equipo de buceo, juguetes, etc.) y vehículos (automóvil, bicicleta, motocicleta, embarcación, remolque) para evitar dispersar organismos y enfermedades que se pueden transmitir a la ora y fauna nativa.
5. No muevas tierra o leña de un sitio a otro; evita dispersar insectos, semillas o enfermedades.
6. Si sales de viaje no traigas animales ni plantas de otros sitios como recuerdo.
7. Protege recipientes que almacenen agua para evitar el desarrollo de mosquitos, portadores de virus de enfermedades como dengue, chikungunya y zika.
8. Conoce la asombrosa biodiversidad de México y cómo protegerla.
9. Comparte lo que aprendiste con tu familia y amigos.
10. Si ves algún organismo que no conoces, regístralo en Naturalista (www.naturalista.mx).

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