Get Adobe Flash player

Reconocimientos

Semblanza

Una Mirada...

Unicach Radio

Contador de Visitas

909468
Hoy
Ayer
Esta Semana
Sem. Pasada
Este Mes
Mes Pasado
Diario
328
151
2421
366855
5673
8814
909468

Noticias

ECOLOGÍA HUMANA: Discurso de la Dra. Julia Carabias al recibir la medalla Belisario Domínguez

ECOLOGÍA HUMANA             

Discurso de la Dra. Julia Carabias al recibir la medalla Belisario Domínguez

Amado Ríos Valdez

En esta ocasión les comparto parte del discurso de la Dra. Julia Carabias Lillo al recibir la más alta distinción que otorga el Senado de la República, la Medalla Belisario Domínguez. La trascendencia de esta premiación es que se entrega a una persona que ha entregado su vida a la defensa de la naturaleza, la conservación de los ecosistemas y del aprovechamiento racional y sustentable de los mismos. La ciencia y la praxis ambiental se retoman como un tema de primera importancia para el desarrollo de la nación y ojalá que esta distinción sea una oportunidad para que ciudadanos, partidos políticos e instituciones lo incorporen en sus prácticas cotidianas y permanentes. A continuación les dejo el extracto del discurso de la Dra. Julia Carabias en la ceremonia oficial efectuada en el Salón del Sesiones de la Cámara de Senadores:

Recibo esta altísima distinción con mucho orgullo y una enorme gratitud, aunque hoy esta Medalla de Honor está recayendo sobre mi persona, la considero un reconocimiento a la vital importancia de la naturaleza y un medio ambiente sano que tiene en la construcción del país justo, equitativo, con bienestar social, principios por los que Belisario Domínguez, ejemplar y heroicamente, entregó su vida en 1913.

A pesar de los avances indiscutibles no estamos ganando la batalla, y el deterioro ambiental avanza más rápido que su freno y reversión.

Sabemos que la producción de alimentos en la agricultura, ganadería y pesca es lo que ha provocado mayores transformaciones en nuestros ecosistemas naturales, hemos pedido más del 90 % de las selvas tropicales húmedas, 16 % de los acuíferos, de los que depende la agricultura de riego, y el funcionamiento de las grandes ciudades están sobreexplotados.

Tenemos que el 83 % de las pesquerías han llegado a su límite o están rebasadas; 50 % de los suelos mexicanos tienen algún grado de erosión, y  la pérdida de la biodiversidad acompaña a esta degradación.

Esta perspectiva se agrava si consideramos que en las siguientes dos décadas será necesario incrementar sustantivamente la producción de alimentos para satisfacer una demanda de más de 140 millones de personas, pero no será viable hacerlo con el enfoque de más de lo mismo.

Es imperativo que la producción de alimentos incorpore criterios ambientales y una política de seguridad alimentaria sustentable, que disminuyan los impactos y respete los ecosistemas naturales.

No estamos entendiendo el campo mexicano con todas sus dimensiones, el campesino no es sólo un agricultor, es el dueño de los ecosistemas naturales más valiosos que tiene nuestro país, y por ello, las políticas para el campo no pueden limitarse a la producción agropecuaria, sino a una verdadera conservación y manejo sustentable de los recursos naturales que beneficie a sus propietarios al tiempo que garantice a la nación la preservación de su patrimonio natural.

En la medida en que la población se concentró en las ciudades se reforzó una cultura urbana desvinculada a la naturaleza con la que hemos perdido conexión. En general se ignora de dónde provienen los alimentos y el agua, y el costo ambiental que conlleva su abasto.

El progreso de la humanidad, muy real ha incurrido en un costo inaceptable para el planeta y las especies; la ciencia ha demostrado que la interferencia humana sobre el funcionamiento de la naturaleza no tiene precedentes, particularmente en las últimas siete décadas, y que se han transgredido muchos de los límites biofísicos que mantuvieron estable al medio ambiente y a la civilización en los últimos diez mil años, poniendo en riesgo a muchas de las manifestaciones de vida, incluyendo a nuestra propia especie.

La actual ruta del desarrollo sustentable nos está llevando a un callejón sin salida, y nos confronta con dos problemas éticos, estamos limitando las opciones de las generaciones futuras, y estamos alterando las condiciones de vida del resto de los seres vivos, y quizás, el curso de la evolución.

El respeto a los derechos humanos incluidos los de las generaciones futuras, el reconocimiento del valor intrínseco de la naturaleza y el principio precautorio, son elementos que nos permitirán construir una nueva cultura y una nueva de desarrollo en nuestro siglo. De eso se trata el desarrollo sustentable, y para lograrlo se requieren cambios muy sustantivos.

Sí hay, definitivamente, alternativas a la crisis ambiental que vivimos. Estoy convencida de que uno de los elementos claves para el cambio radica en basar la toma de decisiones en la mejor ciencia disponible, lo cual lamentablemente tampoco forma parte de la cultura política nacional.

Lograr este objetivo requiere ciencia de calidad, y México la tiene; ponerla al alcance de quienes toman decisiones, lo cual no ocurre con frecuencia; generar más espacios de interacción entre la ciencia y la toma de decisiones; estar dispuestos a asumir el costo político y una decisión informada, reconociendo los riesgos inaceptables de la inacción; monitorear y evaluar los resultados y calibrar y ajustar las políticas, si fuera necesario.

Concluyo esta intervención con un mensaje de esperanza: Si bien falta mucho por andar, las experiencias exitosas, resultado del trabajo y convicción de centenas de organizaciones y ciudadanos, actuando en todo el país y muchos de ellos jóvenes, son una muestra de que se pueden hacer las cosas de manera distinta en beneficio de un futuro promisorio, pero estas experiencias deben de dejar de ser marginales y convertirse en políticas públicas de largo plazo. Los temas ambientales deben de ser una política de Estado. Tenemos un compromiso con los jóvenes y con las futuras generaciones.

Debemos modificar el rumbo para detener el deterioro y entregar mejores cuentas, consumos responsables, sistemas productivos, con criterios ambientales, un código de ética de respeto a la naturaleza, incorporación de la biodiversidad en todas las políticas públicas de manera transversal, fortalecimiento de capacidades, participación social, transparencia, rendición de cuentas, en todos estos temas y otros más, debemos seguir trabajando. Un país que no mantiene sus ecosistemas y sus recursos naturales sanos, es un país que se empobrece, vulnera su soberanía y no tiene futuro.

México, siendo un país megadiverso, ubicado entre los cinco mayores, de mayor diversidad biológica del mundo, tiene una enorme responsabilidad con sus habitantes y con el mundo para conservar su riqueza natural, y a partir de ella, consolidar el futuro.

El honor que me otorga el Estado mexicano al hacerme depositario de esta presea, incrementa mi responsabilidad para redoblar mis esfuerzos para la construcción de un México mejor, justo, equitativo, sin pobreza y con un medio ambiente sano.

Tu contacto con la naturaleza

Premio Nacional de Periodismo Ambiental PNUMA

Premio Estatal de Medio Ambiente 2012

Premio de la Conservación de la Naturaleza

Premio Estatal del Medio Ambiente

Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

Museo de Zoología

SEMARNAT

Info Negocios

Asiger

Login

Bienvenidos a Biosfera 10